LOS DENARIOS IBERICOS.IMAGENES.

Escrito por rgonzalez 08-08-2008 en General. Comentarios (13)

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EL DENARIO IBERICO

       

  

    El denario ibérico es llamado así o debería serlo por ser acuñado en la Península Ibérica, pero es sin duda el denario propiamente dicho es una moneda de origen romano que empezó a utilizarse antes del 200 a.C.

    Anteriormente en la Península ya circulaban monedas de plata acuñadas varios siglos antes en colonias griegas (Sicilia, Focea, Massalia), eran de pequeño tamaño (por debajo del gramo de peso) y valor, los óbolos, que con el tiempo fueron copiadas y acuñadas, algunas de ellas añadiendo las letras EM, que eran las iniciales de la colonia de Emporion (Ampurias), asegurando así su atribución, presentando multitud de reversos, pero siendo mas numerosos los que representaban animales (carnero, gallo, toro, perro, león, cabra, jabalí, delfín) y algunos ya mostraban a un jinete con y sin clámide y que posteriormente seria representado hasta la saciedad en la mayor parte de denarios ibéricos. Posteriormente se acuñarían dracmas, también de plata, pero con mayor modulo y con peso inferior a los cinco gramos, en Rhode y en el mismo Emporion, con leyenda griega  “Emporiton”. En anverso se representa a Arethusa con tres delfines rodeando su busto y que más tarde también aparecerán en los denarios y quinarios ibéricos de Iltirta (los más cercanos y próximos en el tiempo) y en varias emisiones de ases ibéricos en bronce.  Algunas imitando a su vez el estilo cartaginés con los reversos de caballo parado y en las siguientes un Pegaso que a su vez aparecerá en los divisores ibéricos. Estas dracmas a su vez fueron imitadas por los celtas de la Galia y por los propios iberos que las copiaron íntegramente o bien incluso alterando la leyenda a veces de forma ilegible o sustituyéndola por otras ibéricas.

     Mas tarde en Gadir (Cádiz) y siguiendo la misma petrología, también se acuñaron dracmas y sus divisores pero con leyendas fenicias y atún en reverso. Saiti (Játiva) acuña unas rarísimas emisiones en plata con cabeza de Heracles en anverso y águila en reverso, la didracma por debajo de los siete gramos y la hemidracma de gramo y medio de peso, conociéndose solo estos dos ejemplares. En Arse (Sagunto) se acuñan dracmas con peso en torno a los tres gramos, hemidracmas y hemiobolos con pesos en torno a los dos gramos y cuarto de gramo respectivamente. En reversos toro con cabeza humana, toro corriendo o cabeza de caballo.

     Con el desembarco cartaginés, como ocurrirá con el romano posteriormente, se acuña una nueva moneda de plata con metrología diferente en la Península, el siclo con peso superior a los siete gramos. Se acuñaron múltiplos (trishekel, dishekel, uno y medio shekel) y divisores (medio shekel y cuarto shekel) con pesos proporcionales y reversos de proa de barco, elefante, caballo saltando o caballo parado, siendo este tipo el ultimo y donde se aprecia una reducción de peso, además de existir también de él una copia tosca.

      Los motivos de la implantación de la moneda en las colonias griegas y fenicias en la Península, así como la copia en las primeras se deben sin duda a necesidades comerciales. No así en la ocupación cartaginesa y romana, donde el fin primordial era el militar, apoyándose en la acuñación de moneda para autofinanciar sus ejércitos y acuñando moneda según iban necesitando.

       Atendiendo solo al número de denarios totales acuñados por cada ceca, el orden de mayor a menor número, y formando grupos de rareza a la vez sería el siguiente.  Un primer grupo de denarios más corrientes con Bolskan, después Turiasu y Sekobirikes, a continuación Baskunes y Arekoratas para terminar con Arsaos. El siguiente grupo de denarios más escasos, con Ikalkusken y Konterbia, después Beligiom y Kese, finalizando con Iltirta y Sesars. En el grupo de denarios raros Bentian y Sekaisa, después Ausesken, Oilaunu y Sekia. En el grupo de los muy raros Kolounioku, Sekotias y Arsakoson.

       Si entráramos a estudiar variantes notables como letras y símbolos dentro de cada ceca, habría modificaciones en cuanto a rareza por emisiones particulares. Pasarían a ser escasos los denarios de Bolskan con leyenda ON en anverso, los Arsaos con alguna ese invertida, los Baskunes con la ultima ese invertida y de arte degenerado, los Turiasos con las patas del caballo apoyadas sobre la línea pero sin variación de letras en anverso, los de leyenda partida de Arekoratas, los Sekobirikes con dos puntos tras la nunca y los que tienen letra o creciente dentro del peinado. Subirían a raros los Turiasos con modificación de letras o símbolo creciente en anverso y los Arsaos con R invertida o eses en forma de sigma, letra que toma esta curiosa forma y que aparece únicamente en la serie comentada y en los de Sesars. Se podrían considerar raros los denarios de Kese sin línea de exergo y muy raros el Bolskan y Arekoratas de leyenda curva, el de Sekia con letra Ki invertida, los Arekoratas sin símbolo o leyenda SOS en anverso, el Oilaunu con una sola letra en anverso y por último el  denario con leyenda corta Iltirta y el Sekaisa con símbolo loba que serian extremadamente raros.

Comparando número de  monedas acuñadas entre emisiones de bronce y plata de las mismas cecas, las diferencias de mayor a menor más notable se dan en la ceca de Sekaisa, Iltirta y Beligiom, luego menos acusado vendría Ausesken, Sekia, Oilaunu, Bentian, Arsakoson, Sekotias y Konterbia. Kolounioku es un caso especial ya que solo acuño leyenda ibérica en plata.  En las que la diferencia es mínima, pero quizás mas plata que bronce,  estarían Bolskan, Sekobirikes, Ikalkunken y Arsaos. Y por ultimo las que acuñaron con algo mas de volumen aun Arekoratas y Baskunes, siendo la diferencia notablemente mayor en Turiasu.

      Otro motivo para ser llamado ibérico y quizás el fundamental es la utilización del alfabeto ibérico propio en las leyendas de los mismos y el arte radicalmente distinto empleado. Sin duda fueron concesiones romanas con las que se ayudo en su proceso de conquista, radicalmente diferente a la conquista cartaginesa anterior, sabedora de que estas concesiones eran del agrado de los pueblos ocupados, pues les daba cierta independencia y prestigio.

      El peso era teóricamente el mismo que el del denario romano, que primero tendría un peso teórico de 4,5 grs., pero que luego se reduciría a 4 gramos cuando empezaron a circular los denarios ibéricos. El peso medio de los denarios ibéricos  casi nunca llegaría a ese teórico, teniendo un rango muy amplio de pesos, dependiendo de la ceca emisora y el momento de la acuñación. Encontrándose ejemplares de 2,6 grs. (Turiasu) o 2,7 grs. (Sekobirikes) de bajo peso y de 4,8 grs. (Sekobirikes) o 4,9 grs. (Baskunes) de alto peso. Los pesos estarían entre los 3-3,5 grs. (sin ser forrados) para emisiones de cuños degenerados o ultimas emisiones de Sekobirikes y Turiasu y los 4-4,5 de las emisiones de Kese y Bolskan que además son los denarios con la plata más pura.  Lo normal es que los pesos estén dentro del rango 3,5-4 grs., insistiendo en que pueden encontrarse con pesos alrededor de 2,5 y 5 grs. y no por ello son forrados los primeros. Aunque también se da el caso opuesto, denarios que sobrepasan los cuatro gramos de peso y son forrados, como en algún ejemplar de Arekoratas observado.

     Ordenar una cronología basándose en el peso solamente es muy complicado, de no disponer de una muestra amplísima de cada serie y con similares desgastes. Aunque la norma a seguir fuera que los ejemplares más pesados debieron ser acuñados con anterioridad, pero sujeta a errores inevitables porque denarios que proceden de los mismos cuños pueden variar hasta en más de un gramo de diferencia. Con ejemplos verificados de denarios procedentes del mismo cuño de anverso y reverso,  en Turiasu  y Sekobirikes de 0,6 grs. y 1.2 grs. respectivamente, siendo la media con veinte casos, para Turiasu de 0,28 grs.  para Sekobirikes la más alta, con siete casos de medio  gramo.  En Bolskan con once casos es de 0,8 grs. con una media de 0,24 grs., siendo la media con denarios para su estudio más baja. En Baskunes es de 0,9 grs., siendo  la media de 0,36 grs. con diez casos. En Arsaos y Arekoratas es de 0,8 grs. y 0,7 grs. con una media de 0,28 grs. en once casos para el primero y de 0,34 grs. en doce casos para el segundo. En Konterbia con dos casos aparece la media más baja de 0,1 grs. Por último, y no significativo, con un sólo caso en Belikiom y Kese  es de 0,5 grs. y 0,4 grs. respectivamente.

     Por tanto lo más lógico y seguro para su dotación es el estudio de tesorillos que incorporen denarios republicanos u otro tipo de monedas, cuyas fechas son más seguras o bien tesorillos únicos de denarios ibéricos donde se aprecian la existencia de varios tipos determinados y ausencia de otros, si bien esta limitado por la zona de circulación de los mismos. El desgaste que presenten también puede ser de ayuda, considerando por lógica más antiguos a los que presenten mayor desgaste.  Otra base puede ser la evolución artística o la comparación con las monedas de bronce, por ejemplo en la ceca de Turiasu donde la mayor parte de denarios tiene su serie en bronce, si bien en alguna ésta es inexistente.

     Atendiendo a la utilización cuños iguales de anverso o reverso, se forman enlaces de cuños que generalmente comparten tipos muy similares, a veces indistinguibles a simple vista, pero que en ocasiones enlazan cuños de diferente tipología, haciendo de esta particularidad un dato muy importante para su catalogación y estudio. Lo más frecuente, obviamente es encontrar menos enlaces de cuño en cecas que han usado menor número de éstos, como las de Belikiom, Konterbia, Sekaisa, Sesars en las que lo normal es encontrar la utilización de dos cuños de anverso para un sólo reverso, o viceversa dos reversos para un sólo anverso. En Bolskan y Baskunes, dos de las cecas más homogéneas en cuanto a peso para denarios que comparten anverso y reverso, también es normal encontrar ésta particularidad, la mezcla de dos anversos y dos reversos. En Arekoratas se hallan denarios que compartiendo el mismo anverso, muestran tres reversos diferentes, en Sekobirikes con dos anversos, tres reversos y con un sólo anverso, de uno a cuatro reversos. En Arsaos se encuentran con cuatro anversos, dos reversos y en la más propensa, Turiasu, se hallan con un sólo anverso dos, tres y cuatro reversos, con dos anversos de uno a cuatro reversos y por último con tres anversos, tres reversos diferentes.

     Los denarios forrados aparecen en casi todas las cecas, siendo un fenómeno común en los denarios republicanos romanos, coincidiendo lógicamente la mayor cantidad de ellos conocidos con las cecas que más plata oficial acuñaron. Eran monedas falsas de época, por tanto no oficiales y los cuños son diferentes a estos, aunque también se han encontrado denarios forrados procedentes de cuños oficiales, porque debieron utilizar o bien un cuño oficial o lo obtuvieron de monedas autenticas, pero no es la norma habitual. Los denarios forrados eran monedas de cobre recubiertas de plata, por tanto a igualdad de grosor de cospel pesaría menos de lo habitual, la norma es que estén en torno a los tres gramos de peso, aunque como ya se ha comentado hay ejemplares que sobrepasan los cuatro gramos.

      Otra posible falsificación seria la copia de denarios con un peso similar y con cuños que hoy nos resultan degenerados, apareciendo también copias de denarios  y ases ibéricos, normalmente vascones los primeros y de Iltirta y Sekaisa los segundos, eran acuñadas por pueblos galos cercanos a estos geográfica y comercialmente que incluían además algún error de leyenda o símbolo. Los primeros pueden que no se realizasen en talleres oficiales,  ya que los cuños parecen burdas copias de denarios oficiales.

      Es frecuente la aparición de denarios forrados agujereados, que pudieron serlo para verificar su condición de forrados o bien en algunos por el uso se gastaba la película de plata y afloraba el cobre. Si ocurría esto el denario dejaba de tener valor monetario pues ya no podría circular al ser evidente la falsificación y pudiera ser que se utilizase como adorno a modo de colgante, teoría también apoyada en la lógica, pues el agujero se practicaba cerca del borde. Otras monedas detectadas en cambio, fueron simplemente eliminadas de la circulación y tiradas, de ahí que ahora se recuperen en mayor medida. Aunque también aparecen dracmas, siclos y denarios auténticos o incluso monedas de bronce agujereadas y también de factura plenamente romana, pero el motivo debió ser el mismo, ser utilizadas como colgante, por parecer al propietario monedas exóticas (alejadas de su ámbito de circulación propio) o curiosas. Un caso particularmente curioso es el del tesoro de Salvacañete (Cuenca) por la cantidad inusual de denarios agujereados que aparecieron,  con la imposibilidad de determinar la razón, si fue simplemente casualidad, estaban unidos en joyas o broches, fueron utilizados como adorno o bien todos fueron verificados de esa manera tan contundente, aunque no por su último propietario, ya que había dos denarios forrados sin agujerear. Aparecieron aproximadamente de un total de 73 denarios sin forrar y posiblemente sólo dos forrados ibéricos de Bolskan (56 ibéricos y 12 republicanos romanos), la cantidad de 31 denarios con agujero. Todos los denarios republicanos a excepción de uno, y de los ibéricos veinte de ellos con seguridad. Los dos forrados no aparecen agujereados, ya que en el momento de ser atesorados no debieron pensar que lo fueran. Si atendemos a otro tipo de monedas agujereadas, también hispanas como los óbolos y divisores de plata emporitanos y de influencia cartaginesa, hay que descartar el motivo de comprobación, ya que seria ridículo por el peso y grosor de éstas monedas fraccionarias.

    Otros fallos de acuñación son producto de lo artesanal del método de acuñación, y se pueden presentar denarios con doble acuñación porque en el momento de la misma se dio más de un golpe de martillo, o bien monedas incusas, que son monedas con dos anversos, uno normal y el otro producto de ser acuñado sobre otra moneda que no fue retirada en su momento y actuó de cuño sobre la siguiente, por tanto aparece en negativo.

     Existe algún denario con esta particularidad, como el mostrado en la fotografía de la ceca de Sekobirikes, en el que se añade la condición de ser forrado, lo que da una idea de lo masivo que pudo llegar a ser la falsificación de moneda en algunos momentos.

 

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Lo más normal es encontrar denarios ligeramente desplazados, pero en menor medida que aparecen en denarios romanos propiamente dichos.

     Los retoques de cuño para reparar por desgaste, daño parcial del cuño o incluir alguna variante, no se aprecian casi en las acuñaciones ibéricas de denarios, salvo posiblemente en algunas series de Turiasu, más bien al contrario, muchos son utilizados hasta el límite, produciendo monedas con vanos o defectos de acuñación a veces curiosos en algunas zonas, dando lugar a errores de apreciación, como marcas o símbolos que por supuesto no lo son en absoluto. Este defecto si nos ayuda a encontrar monedas donde ha sido empleado el mismo cuño de anverso o reverso para su acuñación, o ambos al mismo tiempo, ya que hay cuños muy similares pero que no llegan a ser idénticos, por la degradación del cuño. También nos ayuda a clasificar los denarios mediante enlaces de cuño, siendo lo habitual encontrar denarios que comparten el mismo anverso, por ser el cuño de reverso el que sufría más en el momento de ser acuñado y debía de ser reemplazado antes.

     Excepcionalmente aparece algún denario ibérico híbrido, en los que el anverso no coincide con el reverso que debería de tener, una cara pertenece a una ceca y la otra cara a otra diferente. Un caso es un híbrido de cecas vasconas Baskunes/Arsaos, que puede dar lugar a pensar que su acuñación pudo darse en el mismo taller.  Pero también pudo ser  producto de una falsificación,  o bien fue el capricho de alguien, lo que dio lugar a esta peculiaridad. También se conoce un ejemplar forrado con anverso republicano y reverso ibérico de Sesars.

      Las contramarcas es un fenómeno que aparece en la moneda romana propiamente dicha con mayor asiduidad, sobre todo en la moneda de bronce hispano romana imperial. Eran letras o símbolos como dibujos geométricos o de animales que se añadían después de su acuñación para validar una moneda en si misma por ser una moneda dejada de acuñar hace tiempo, o bien ampliar su área de circulación. También es frecuente ver resellos en monedas de bronce  sumamente gastadas por su uso.  En el caso de los denarios, los casos más conocidos son los de Bolskan empleando letras y fue por la primera razón mencionada, debido al desgaste que presentan, además de que algunos se han encontrado en tesorillos junto con denarios acuñados más de un siglo después. Excepcionalmente aparecen denarios ibéricos en buen estado de conservación con poca circulación en época que presentan contramarcas de punzones cilíndricos que si debieron ser efectuadas muy cercanas en el tiempo, al momento de su acuñación.

     Otro fenómeno que ocurrió en el numerario ibérico fue el hecho de partir las monedas para obtener divisores de las mismas. Esto da lugar a entender que se hizo por escasez de moneda en circulación, aunque en todas épocas es mas corriente la aparición de ases y múltiplos que no de divisores, el uso de estos  se reduciría a  pequeños pagos de ámbito local.  Lo más frecuente es encontrar ases partidos para circular como semises, o incluso en fracciones para funcionar como divisores aun menores. Pero también aparecen algunos denarios ibéricos partidos cuyo fin pudo ser el de valer la mitad, ósea como quinario, valor muy raro dentro de la plata ibérica y con reducidísima emisión que se da tan solo en cecas como Iltirta, Kese, Sesars, Turiasu y quizás alguna mas que aun no ha sido publicada. Las mitades o fracciones de denarios ibéricos forrados deben ser producto de su inutilizaron para seguir circulando.

      El valor del denario equivalía en un principio a 10 ases de bronce, aunque posteriormente llego a valer 16 ases. Roma tuvo que acuñar plata en Hispania por serle insuficiente la suya propia y la acuñada en Emporiton,  para pagar las tropas propias llegadas y las que engrosarían mas adelante sus filas con mercenarios indígenas.

      En solo cuatro cecas aparecen más de dos letras juntas y siempre tras el busto. Son las cecas vasconas de Baskunes y Bentian que comparten la misma leyenda BeNKoTa, la de Konterbia en la que se lee KaRBiKa y la de Sekotias con leyenda  LaKaS. Dentro de los denarios de Baskunes existe una variante en anverso referida a la letra Be inicial, que en bastantes series se abre y redondea tomando la forma de una omega, que además coincide con el arte menos tosco, apareciendo un busto y caballo más fino y el arte en general más cuidado y estético.

      Si nos fijamos en una acuñación posterior y única de denario hispano pero que mantiene aun la tipología ibérica en anverso en la que se lee OSCA tras el busto, da a entender que puede ser  el nombre o de la ciudad donde fue emitida. En el caso de Konterbia es claro ya que existían varias ciudades que compartían ese nombre, y una de ellas emitió moneda aunque solo bronce pero con letras BeL iniciales del topónimo Belaiska, diferenciándose además así las emisiones de ambas cecas ya que ambas comparte leyenda de reverso en los ases de bronce. Esta pudiera ser la explicación de las leyendas monetales en bronce de Sekotias Lakas o Ikesankom Komboutu, como ocurrió con las monedas hispano romanas de Bilbillis en las que en el reverso aparece Itálica y en el anverso Bilbili o Bilbilis formando así el topónimo completo Bilbilis Itálica. En las dos restantes que debieron estar muy juntas o incluso ser la misma ceca emisora se podría entender como el nombre de la autoridad bajo la cual fue emitido como debió ocurrir en las monedas de leyenda ibérica por ambas caras de la ceca de Arse. Con tres letras en anverso separadas esta el gran grupo de denarios de Turiasu, con Ka y Tu a los lados del busto y S bajo el cuello, también en las escasísimas emisiones de Kolounioku unas veces detrás de la cabeza BaBa y debajo Ko y en otras detrás de la cabeza Ko y delante BaBa. En una primera acuñación de Arekoratas  es en la única donde aparecen juntas, leyéndose SOS tras la cabeza al igual que en el bronce pesado de la serie antigua.

     Con dos letras es mayor la cantidad de emisiones, en Ausesken BaN, en Bolskan y Sesars BoN que en algunas emisiones presenta una variante en la que se lee ON y coincidiría así con la de Segia, BeL en Beligiom, ME en Sekaisa y separadas Ka y Tu en algunas emisiones de Turiasu. Con solo una letra hay cuatro, Be en Beligiom, Ba en Ausesken, Ku en Arekoratas y Ka en las primeras emisiones y más raras de Turiasu.

     Comparando leyendas de monedas de plata y bronce de las mismas cecas existen diferencias en varias de ellas. En los denarios de BaSKuNES siempre aparece esta leyenda de reverso, mientras que en las primeras emisiones de bronce se lee BaRSKuNES.  En la ceca de KoNTeRBiA KaRBiKa aparece este nombre completo solo en los denarios, apareciendo la terminación KoM en los ases de bronce tanto en los anversos aparte de una emisión donde si se lee KaRBiKa, otras con KaRBiKoM en anverso y KoNTeRBaKoM en reverso y por ultimo la misma leyenda en reverso, pero solo la letra Ko en anverso. En los denarios y bronces de Beligiom se puede leer en reverso BeLIGiOM o BeLiGiO, apareciendo en los denarios la letra Be en el primer caso o las letras BeL en el segundo. En Arekoratas la serie ya comentada debe ser una de transición junto con un semis,  entre las primeras emisiones en bronce que compartían la leyenda SOS en anverso pero con leyenda de reverso larga Areicoratikos-Areikoratas y las siguientes en las que ya siempre aparecerá la leyenda AREKoRATaS o AREKoRATa, tanto en bronce como en plata. En SEKaISA hay una emisión  en bronce con leyenda Sekaisakom.  En las últimas emisiones en bronce de KeSE se lee KESSE. En Iltirta hay dos emisiones de denarios una rarísima con leyenda corta ILTiRTa y otra con leyenda larga ILTiRTaSALIRBaN, el bronce siempre es acuñado con la leyenda corta. En ARSAKoSON la leyenda mostrada es siempre larga, mientras que en los ases aparece la leyenda corta Arsakos. En OILAUNU, los primeros bronces al igual que los de Arekoratas, mostraban leyenda similar y larga Oilaunikos, que en las últimas emisiones se acortan en Oilaunes-Oilaune, como también ocurría en la ya mencionada de Arekoratas. En la ceca de KoLOUNIOKu no se conoce bronce alguno con leyenda ibérica en reverso, tan solo se conoce una primera serie tardía de ases muy raros con letra Ko en anverso, pero leyenda similar a la serie mas corriente que le siguió con leyenda latina Clounioq y letras BaBa en anverso. En la ceca de IkaLKuSKeN, existe variantes de leyenda tanto en plata como en bronce y leyenda más larga IKaLKuNSKeN,  o bien más corta IKaLKUS, más rara esta ultima en plata.

      En anverso representaban un busto viril, quizás un dios o un jefe ibero,  a veces  rodeado, por símbolos o letras. En Iltirta el busto es rodeado por tres delfines, muy frecuente en los ases ibéricos, dos delante y uno detrás, en Arsaos aparece un delfín delante y un arado detrás, en  Sekaisa una primera y rara emisión con leona detrás, en las primeras emisiones de Arekoratas con leyenda partida y en una emisión rara en una sola línea aparece detrás de la cabeza un glóbulo. En solo dos cecas aparecen símbolo mas letra o letras,  en una rara emisión de Turiasu un creciente bajo el cuello y a los lados del busto las letras Ka y Tu, y en Sehobirikes creciente tras el busto y bajo el cuello la letra S. En Kese, Ikalkusken y en una rarísima emisión de Arekorata aparece el busto solo,  en las demás o bien aparece una letra o un conjunto de ellas.

      En reverso generalmente un jinete a caballo exceptuando dos cecas que llevan otro caballo mas a su lado y siempre en todos debajo la leyenda ibérica,  que para la plata debía indicar con seguridad la ceca o ciudad donde se emitió.  Exceptuando acuñaciones puntuales urgentes que se hicieran in-situ,  en oppidiums que eran cabeza de operaciones militares, como lo atestigua por ejemplo el hallazgo cuños de Bolskan en lugares muy alejados de la ubicación de su ceca que fue Huesca y que podría ayudar a entender la mayor dispersión de este denario en particular, unido a la mayor fabricación del mismo.  Para el bronce quizás se emplearan menos cecas que las que aparecen en las leyendas monetales y se acuñaran en ciudades más importantes,  de las que dependieran.

     La tipología era puramente producto nativo, y suele ser curioso para quien vea estas monedas por primera vez  la manera de representar los peinados del busto, llegando a veces a parecer grotescos las de algunas cecas vasconas, como en las primeras emisiones de Arsaos que presentan pocos rizos,  algunas toscas de Baskunes y las celtibéricas con sus característicos rizos concéntricos.

      En las primeras emisiones de denarios, la más cercana al litoral y ubicada en la región que hoy ocupa Cataluña: Iltirta (LLeida), Kese (Tarragona), Ausesken (Vich)  se aprecia cierto aire heleno, con un arte más cuidado que en los denarios acuñados mas hacia el interior, el busto es imberbe y de rasgos más suaves. En dos de ellas Iltirta y Ausesken junto con Ikalskusken y una emisión de Sekobirikes, los jinetes llevan clámides que es una capa corta que usaron griegos y romanos. Y a su vez en dos de ellas Kese e Ikalskusken aparecen dos caballos en los reversos. Estas similitudes pueden  indicar que Ikalkusken también fue una de las primeras cecas en empezar a acuñar denarios, además de las similitudes que muestran con algunos cuños de Kese, de los que debieron ser copia. Mas al interior, otra ceca que también empezó a emitir pronto denarios fue Sekaisa, primero con la particular emisión de símbolo lobo en anverso y luego con el jinete portando palma, característica que también comparte con las tres primeras y además con un arte y detalle muy cuidado similar también. Estuvo ubicada en diferentes sitios con el transcurrir del tiempo, pero próximos geográficamente dentro de la zona del valle del Jalón en Zaragoza. Y por ultimo una característica común a todas ellas es el tipo de peinado, que esta formado por rizos en forma de gancho.

      Fijándonos en esta característica hay varias cecas que emiten con este tipo de peinado, por lo que indica que por lo menos algunas de estas fueron emisiones más antiguas y hoy más escasas. Son algunas de Arsaos, con bandas de líneas entre las filas de rizos y sin variantes epigráficas, las emisiones de Arekoratas sin símbolo o con letras MHM en anverso y algunas con leyenda partida en reverso, pero estas ultimas con un arte más tosco y descuidado.

     Uno de los rasgos diferenciadores y que primero salta a la vista en los reversos de nuestros denarios, es el objeto que portan. En las dos únicas cecas que aparece un segundo caballo, el jinete de Kese porta una palma y el de Ikalkusken un escudo. En las primeras emisiones como la ya mencionada y Ausesken, Iltirta y Sekaisa portan también palma. El objeto mas representado es la lanza y aparece en todos los demás denarios exceptuando las cecas vasconas de Baskunes y Bentian en las que porta una espada y la de Arsaos que porta bipenne, estas ultimas ubicadas con seguridad dentro de la provincia de la actual Navarra. De esta manera se formarían tres grupos de mas de una ceca y curiosamente próximos en el espacio geográfico con la excepción de Sekaisa que tuvo que serlo en el tiempo y que además en su primera y única emisión de denarios portaba una insignia con águila como en los primeros ases, pero de esta tan solo se conoce un ejemplar.

      Casos destacables en este sentido son las cecas de Bentian, Turiasu (Tarazona), Oilaunu y Arekoratas. En los denarios de Bentian el jinete porta espada, pero en las primeras  emisiones de bronce porta lanza.  Más curioso Turiasu, que probablemente debido a su situación debió tener influencias vasconas por el arte de sus primeras emisiones de bronce pero diferenciándose en que el jinete portaba una hoz, y en las siguientes emisiones tanto en plata como en bronce debido a influencias suessetanas, el jinete ya era portador de lanza. En las emisiones de bronce de Oilaunu que siempre es portador de una hoz, pero en los denarios porta una lanza. En las primeras emisiones en bronce  de Areikoratikos el jinete no porta nada, en las siguientes emisiones palma,  y en las más modernas incluyendo todos los denarios siempre lanza. Esto da lugar a pensar en que el objeto que porta no solamente es un motivo estético añadido en la moneda, sino que manifiesta una identidad común entre pueblos próximos debido a la cercanía geográfica.

     Atendiendo al anverso, los bustos que aparecen barbados son los del grupo suessetano Bolskan, Sesars, Beligiom y Segia,  hoy en día todas ellas ubicadas dentro de la región aragonesa y una emisión rarísima de Sekaisa que apareció en el mencionado tesoro de Salvacañete, además de las cecas vasconas Baskunes y Bentian, Arsaos y Turiasu. En el resto de denarios el busto representado es imberbe.

     Atendiendo a la leyenda, todas emplean el alfabeto ibérico del Norte, exceptuando la ceca situada mas al sudoeste que lógicamente emplea el alfabeto del Sur, que comparte signos del primero mencionado.  Todas las leyendas de reverso se presentan en una sola línea exceptuando la ceca de Arekoratas que en algunas emisiones presenta leyenda partida en dos, separada o no por línea, pero siempre con la leyenda completa y no como en denarios de una sola línea en los que solo se lee Arekorata y que en su mayor parte debieron ser acuñados con posterioridad. Raramente aparecen los dos últimos nexados, exactamente en dos cecas celtibéricas, Arekoratas de forma más corriente y en una sola emisión de Sekobirikes.

      En las emisiones de Iltirtasalirban, Ausesken y Arsakoson siempre aparece curvada siguiendo la grafila, y en algunas emisiones de Sesars y dos muy raras en Arekoratas y Bolskan. En los denarios de Arekoratas de una sola línea suele aparecer curvada al final de la leyenda. Todo esto debe obedece por lógica a una solución de espacio para poder incluir la leyenda completa. La mayor parte de los denarios tienen una línea de exergo y por encima de la misma la leyenda, exceptuando además de las de leyenda curva ya mencionadas, las emisiones de Sekaisa, Konterbia e Ikalkusken, en las que la leyenda aparece bajo la línea de exergo. Solo desaparece esta línea, quedando la leyenda al aire en algunas emisiones de Kese. En algunas de Sekaisa, esta es rota para incluir las pezuñas del caballo. La norma es que cuando la leyenda esta encima de la línea de exergo, las patas traseras del caballo se apoyen sobre esta línea o al menos estén a la altura de la leyenda, incumpliéndola sola la ceca de Arsaos, Kolounioku, en una de las emisiones de Sekotias y Turiasu.  En esta ultima lo raro que se apoyen en la línea de exergo, siendo además coincidente en que algunos lo son también por apartarse del gran grupo formado por los que presentan los tres símbolos en al anverso, y aun hay otra variante en que cumple lo primero pero muestra los tres símbolos en anverso, siendo además denarios que se caracterizan por tener un peso muy pequeño, en torno a los tres gramos.

       Otro aspecto que puede pasar desapercibido son unas marcas de control, más o menos ocultas, generalmente puntos, que aparecen en algunas cecas. En algunos denarios de Arekoratas y Turiasu aparece un adorno en el cuello y bajo la nuca en forma de semicírculo con punto central.  Las marcas más típicas y únicas que aparecen como variantes son los que aparecen en Sekobirikes, existiendo cuatro posibilidades sin puntos tras la nuca, y con uno, dos o tres. También aparece punto en anverso en Bolskan, bajo el cuello y en Turiasu dentro del cuello o alrededor del busto. Y en las cecas de Arekoratas, Konterbia, Sekaisa y Sekobirikes un punto bajo la cola del caballo. En esta última también dentro del caballo, y en algunas emisiones aparece un creciente o la letra Ti dentro del peinado, pero curiosamente todas esas variantes aparecen en denarios sin marca alguna tras la nuca y además se añade la curiosidad de que la cola del caballo adquiere la forma de un delfín.

       Fijándonos en este ultimo punto y ampliándolo a las demás, vemos que en los denarios con el mismo tipo de marca, los cuños son muy parecidos y mantienen invariable de tenerlas, las mismas particularidades como en el caso de referencia de Sekobirikes, seria tener el mismo número de rizos y torques en anverso y en reverso llevar clámide o no, y ser visibles uno o los dos pies del jinete, lo que indica lo cuidadoso de las acuñaciones, posiblemente para su control e identificación. Posiblemente estas marcas sean las mismas que aparecen en los denarios de Turiasu, ceca con gran volumen de acuñación en plata como Sekobirikes, y que pudiera hacerse con la inclusión de una, dos, dos más símbolo creciente bajo el cuello y tres letras alrededor del busto, coincidiendo algunas con las emisiones de bronce, pudiéndose así sistematizar y ordenar dichas emisiones.

        Otra curiosidad es que solo en Ausesken, Iltirta, Ikalskusken y Sekobirikes el jinete tiene clámide, en esta última ceca sigue manteniéndose las mismas características que conforman el denario para diferentes cuños. Los atributos del caballo también son visibles en algunas emisiones de Sekobirikes con idénticas particularidades, siendo  mas frecuente de observar en los ases. En los denarios de Arsaos con alguna o ambas eses invertidas siempre aparecen bandas de líneas en el peinado entre las filas de rizos. Los dos pies visibles del jinete solo aparecen en algunas emisiones de Sekobirikes y Arekoratas y en un cuño de Turiasu, en el resto de acuñaciones sólo es visible un pie.

 

ENERO 2006